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¡Mejor apréndelo a manejar!

viernes, 22 de febrero de 2008

Finanzas Realmente Personales

Para re-estrenar este blog había pensado empezar con algunos números; estadísticas interesantes que explicaran la importancia del buen manejo del dinero. Pero me di cuenta que estaba cometiendo el mismo error que cometemos todos al hablar de finanzas personales: nos enfocamos en la parte financiera y dejamos a un lado la parte personal.

Así es que en vez de encontrar EL número absoluto me gustaría contarles una historia real.

Cuando conocí a Gustavo tenía poco menos de 50 años, casado con una hija y un nieto. A pesar de que llevaba más de 30 años trabajando y era un hombre serio y responsable su vida financiera era inexistente.
Como la mayoría de los mexicanos vivía al día, cegado a los números, temeroso de las instituciones financieras y a la merced de las circunstancias, las cosas le pasaban y no tenía las armas financieras para resolverlas, arreglar su casa lo podía destantear por meses, ni se diga si su hija se enfermaba. Se autodefinía como un burro para el dinero.

Pero ¿Por qué iba a saber? Nadie nunca le había enseñado. Había acabado la preparatoria y una carrera técnica pero jamás le habían mencionado en la escuela nada sobre manejo de dinero; sus padres habían sido buenas personas pero pésimos administradores y lo que leía en los medios o en los promocionales en vez de informarlo era tan complicado y ajeno que lo confundía y espantaba. “Más vale malo por conocido que inentendible por conocer.”

La primera vez que platicamos y pusimos su vida financiera en papel, casi nos vamos para atrás, ambos. No porque la situación en números fuera tan mala, no era buena definitivamente pero no tan mala. Sino por las causas, miedos y supersticiones que lo habían llevado hasta ahí. Un perfecto ejemplo: No tenía una cuenta de ahorro porque literalmente le cohibía entrar al banco a abrir una. “Me da pena con los licenciados que atienden, siempre están muy trajeados y no les entiendo nada.”

Empezamos a poner en orden su vida financiera y a que entendiera paso a paso lo que hasta ese momento había sido chino: “mire licenciada, me decía también a mi, si no es tan difícil.”

Empezó a tomar mejores decisiones de gasto, a ahorrar, a platicar con su mujer de dinero, a invertir. Pero lo más importante es que dejó de vivir en el presente, temeroso del mañana y empezó a hacer planes. Se quería comprar su primer auto y quería asegurar que su nieto tuviera un guardadito para que no tuviera que salirse a trabajar (“a ver si mi nieto es licenciado”).
No fue por arte de magia ni instantáneo (esto no es Hollywood) pero lo logró.

LA INFORMACION ES PODER.

No, la educación financiera no lo exento de todos los reveses cotidianos. Pero por primera vez en casi 50 años, tenía en sus manos las armas para mantener el control de su vida y poder anticipar y resolver lo que le pasaba.
Incluso empezó a dar consejos de organización financiera a sus vecinos.

Este es para mi, más que cualquier porcentaje, el mejor testamento de la importancia de la educación financiera.

Como Gustavo todos, sin importar condición de vida, necesitamos orientación para poder vivir mejor el día a día, tener un retiro más digno, manejar mejor el crédito, comprar una casa, pagar una boda sin endeudarnos más tiempo de lo que dure el matrimonio. Cosas simples y cotidianas cuyo impacto va mucho más allá de su porcentaje respecto al PIB.

Hoy las finanzas personales más que un arma de progreso son un motivo de angustia. Una encuesta en Canadá encontró que para la mayor parte de las personas pensar en su dinero es más estresante que una visita al dentista.

El objetivo de este blog es dejar a un lado la complicación que nos han "enseñado" tienen las Finanzas Personales... ¡Bienvendos!

1 comentario:

UGMA dijo...

Este pasaje, lo lei en tu libro.... Interesante y muestra un ejemplo de como todos podemos de hacernos de una educación financiera para poder corregir nuestra tan endeudada vida... y a como se cita en el ejemplo nunca es tarde para empezar.

Saludos. UGMA